domingo, 2 de noviembre de 2014

ENTRE LA VIDA Y LA MUERTE DIVAGANDO::::

Anoche nos felicitábamos mutuamente arropados por el santoral. Un entretenimiento como cualquier otro para poner risas a una reunión de personas sin mas meta en aquellos momentos que disfrutar un sábado noche de la mutua compañía.
Día de todos los santos, supongo que los menos santos también podemos filtrarnos, al fin y al cabo la santidad es una palabra unida de forma intrínseca a la religión. 

Hoy sin embargo es el día de los difuntos, santos o no, allí cabemos todos.

No me gusta lo que implica de forma arquetipica la palabra difunto.

Las palabras tan pervertidas ya, son un arma de doble filo. Tengo tendencia a buscar las definiciones mas extensas de las palabras para no pervetirme a mi misma con ellas.

Hoy he repasado palabras simples no por ello colosales. Vida, Muerte, Difunto, Santo, Santidad.

Me llama la atención que en una de las explicaciones en las que se basa la palabra vida, parece ser, la wikipedia también se equivoca por esto me gusta la hace mas humana obligando a contrastarla para no confiar nuestras convicciones a ella.
VIDA ( mínimo extracto de alguna de sus acepciones Wikipedia): 

En términos científicos, y para la física y otras ciencias afines, la vida hace referencia a la duración de las cosas o a su proceso de evolución 
Abarca una serie de conceptos del ser humano y su entorno relacionados, directa o indirectamente, con la existencia.

La duración de las cosas desde nuestra percepción tiempo-espacial es limitada, relativa. La evolución por supuesto también. Usamos un modelo comparativo limitado e imperfecto, nosotros y nuestro entorno mas cercano.
De la misma manera por antagonismo la muerte es un concepto abstracto limitado a nuestro entorno.

Llegaríamos a la trascendencia, otra palabra interesante.

Dentro del mas puro ateísmo, del que me declaro admiradora nata, eterna aprendiza, admitiendo que nunca seré atea. 
La trascendencia en el ateísmo serian nuestros descendientes. Tampoco tendría importancia la vida tiene principio y final, no un antes y un después.
Un ateo por ello suele ser una gran persona, no tiene segundas oportunidades, ni dios que lo guié. No necesita de dioses para iluminarle, un ateo suele ser un constante buscador, no hay segundas oportunidades ni redenciones. 
Sin generalizar, nunca se puede generalizar en las etiquetas.
Solo quien es capaz de controlar su propia vida no necesita a nadie, ni dioses, para enfrentarse a la muerte.

Pero a sido la pura ciencia la que me ha trascendido. El agua a través de sus mil caras, sus colores, sabores, olores a pesar de que todos sabemos es incolora inodora e insípida. Es la misma agua que en forma de nube, de hielo, de vapor en el aire que aspiro. La misma agua que a través de mil transformaciones a formado parte de todo mas allá de tantas limitaciones. Porque mas allá de las minúsculas aportaciones de meteoros que han aportado una esencia lejana, impercibible apenas, nuestra agua siempre es a sido y sera la misma agua, en ella están las selvas amazónicas, los creadores de pirámides, mis amigos, mis enemigos, esta mi padre, estan Paquita, Toño formando parte de mi igual que yo misma formo y formare parte de todo.

La trascendencia es realmente una realidad científica, no habla de dioses, ni se limita.

Pero mas allá una vez este cuerpo material formado de todo, al tiempo que todo lo forma desde la visión mas racional. ¿Donde queda la conciencia? 

Una vez despojado mi cuerpo, dividido en células, moléculas, átomos, partículas subatomicas, el bosson de Higgs, esta partícula que debería ser la conciencia.

Una vez admitido que la misma agua forma parte junto con el aire de la mayor parte de nuestra materia física, el resto minerales diversos, todos ellos siempre los mismos variando en la existencia de nuestro propio planeta, agua liquida, agua solida, vapor de agua.

Al decir materia física me refiero al cuerpo que poseemos o mas bien, nos posee.

Debo admitir también que de alguna manera estamos limitados a la visión del planeta. La materia del día a día esta encerrada en los cinturones de Van Allen ¿la conciencia de la tierra? ¿Su cerebro? Que de alguna manera a traves de un extraño criptrograma electromagnetico a un nivel imposible de percibir, se comunica de una forma para nosotros inimaginable con su entorno mas cercano que nosotros traducimos en millones de años luz.

Hemos ido mas allá sin miedo acercándonos al Sol cual Icaros impenitentes, desde nuestra inteligencia ¿nuestra? 
Somos la consecuencia evolutiva de la existencia de nuestro propio planeta, somos parte de el, como somos parte del polvo de estrellas que nos hacen eternos en nuestra finitud. 

Pero entonces....

Una vez disgregada la materia, mucho mas allá de lo que nunca llegara este cuerpo, con la mas absoluta convicción que no formo parte de su funcionamiento.
A pesar de nuestro poder sobre la materia, seguimos sin controlarla.
Puedo controlar mi respiración, cerrar mis ojos, ser consciente de los latidos de mi corazón, decidir ya (gracias a ¿nuestra? inteligencia forjada en la propia evolución-trascendencia-existencia de nuestro planeta) tener o no tener hijos, incluso su sexo, trasplantar corazones. Descubrimos cada día mas del funcionamiento de la materia que somos. La realidad dice que a pesar de todo ello, de la supuesta superioridad que nos confiere transformar la materia, realmente el trabajo es de millones de células distintas, múltiples tamaños, formas, funciones...trabajando al unisono para mantener la materia evolucionando a su perfección para ir transformándose constantemente. Manejado sabiamente por una comunicación interna a través de impulsos eléctricos a nuestro cerebro, un ordenador central al que ya podemos observar, manipular, sanar y/o enfermar pero al que realmente somos incapaces de decodificar.

Una vez desmenuzada mi materia, mi yo mas real ¿quien soy? ¿donde quedo?

Al llegar a lo mas profundo de mi desnudez, tan frágil, no existo, me convierto solo en el holograma que forman cada una de mis células en sus propias interacciones, comunicandose entre ellas a través de un complicado criptograma en constante mutación. Podremos estudiar el ADN. Mientras nos jactamos de descubrir la forma de automutarnos en pos de la no aceptación de nuestra finitud inexistente. 

Somos transformación constante.

El ADN funciona por si mismo desde que tenemos uso de razón. Uso de razón como raza que se descubre a si misma. Funcionaba antes en formas que no podemos calibrar mas que a través de nuestra propia trascendencia. Porque de alguna manera, aun en forma de polvo de estrellas ya estaba allí.

Sigo sin encontrar donde quedo yo.

Entonces cada transformación estalla en mi, me entrego a ser parte de esta eternidad mas allá del todo, mas allá de la nada. No necesito saber, SOY trascendiendo a la propia conciencia de todo lo que formo parte, de todo lo que forma mi materia, mi no materia. Cuando cesan las preguntas estallan las respuestas, ya no se necesitan.

Estalla la paz !!!

Desde esta paz, quiero homenajear a mis difuntos, que forman parte de mi a través de cada gota de agua, de cada aliento de aire que en algún momento fueron, han sido y serán. No necesito un día para sentirles cada instante como parte de mi, siempre conmigo. 

También a mis amigos que siento en cada gota de roció, en cada rayo de luna del cual formamos parte. Un indescifrable criptograma nos mantienen unidos intercambiando fuerzas misteriosas pero que ya no buscan respuesta, no la necesitan.

Con mas Amor si es posible a aquellos enemigos que me permiten decir que sean felices porque yo me he perdonado.

Desde esta paz. Os quiero.








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